La colada en el Valle del Llémena

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La colada en el Valle del Llémena

 

En el Valle de Llémena hemos oído hablar y difundir varios oficios como el de carbonero, campesino, pastor, picapedrero… oficios exclusivamente hechos por hombres. Pero creemos que también habría que recuperar la memoria sobre uno de los trabajos a la sombra que se hacían antes. Querríamos dedicar la sección de Patrimonio etnológico inmaterial a tantas y tantas generaciones de mujeres del Valle de Llémena que se han dedicado, además, a un oficio no remunerado ni valorado: el de los trabajos domésticos. Este mes, va por ellas.

Los trabajos de las casas de las zonas rurales de los pueblos del Valle de Llémena, no eran muy diferentes al de otras zonas rurales catalanas. Eran tareas sólo de mujeres que se dedicaban a mantener la casa en funcionamiento: cuidar los animales de granja, tener limpia y aseada la casa, cuidar de la familia, de hacerles la comida cada día, amasar el pan, ir a buscar agua, calentar la casa, o lavar la ropa… Todas estas labores que nos son tan familiares, y que todavía ahora, casi siempre las hacen las mujeres dentro de otro contexto, eran trabajos pesados para muchas de ellas, hechos sin ninguna ayuda de corriente eléctrica ni agua corriente. Tal era hacer la colada.

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Mujeres lavando ropa en la Resclosa de Sta. Madalena de Olot

http://www.miquelpuig.cat/2012/07/de-aquan-les-dones-havien-danar-rentar.html

 

Las casas solían tener en la cocina, un hogar con fuego, que además de calentar la casa o para hacer la comida, lo necesitaban cerca para hacer la colada. Cuando tenían que lavar ropa, utilizaban un barreño muy grande que ponían junto al fregadero, el lugar donde se lavaba además, los platos. El barreño podía ser de barro, madera, mimbre o metal, incluso se podía usar el fregadero de piedra, con el fondo con una salida para escurrir el agua.

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http://www.valldelcorb.info/pobles/costums/Costums/serveis.htm

 

Cuando consideraban que se tenía que lavar la ropa, la colocaban dentro del barreño y encima, entre dos trapos muy limpios para no tocar directamente la ropa -donde entremedias aprovechaban para poner alguna hierba aromática para que quedara perfumada una vez acabada-, se ponía una capa de ceniza limpia de carbón (de la ximenea), que lo cubriera todo. Y después, echaban agua calentada en una caldera dentro del barreño, agua que se tenía que ir a buscar al pozo, al río, o a cualquier otro lugar, puesto que las casas no tenían agua. Al pasar el agua a través de la ceniza, se convertía en lejía. Cuando la ropa del barreño estaba bien empapa, el líquido que salía por el fondo, lo solían reaprovechar, volviéndolo a calentar para volver a empezar el proceso. La operación se realizaba sin cesar durante unas horas, y había familias que lo hacían en días. La ropa salía muy blanca y desinfectada con un agradable olor a limpio. Y después se tenía que enjuagar la ropa con agua limpia. Para hacerlo, iban a los lugares más cercanos con agua; en este caso, la riera del Llémena, o en las regueras, fuentes, torrentes, balsas o lavaderos más cercanos (las masías aisladas o fuera del pueblo, a menudo tenían una fuente, un pozo o una balsa, donde se le añadía un lavadero, así se podía lavar la ropa cerca de casa).

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Mapa fluvial del Valle del Llémena

http://www.valldellemena.cat/

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Embalse de  Can Vilà, Sant Martí de Llémena.

http://catala.habitaclia.com/comprar-masia-sant_marti_de_llemena_sn_amb_calefaccio-sant_marti_de_llemena-i586001663514.htm

 

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Pozo con fregadero en el Camós, actualment en desuso. Sant Esteve de Llémena.

 

“... En un rincón de la cocina se encontraba un barreño de barro gris inmenso que servía para hacer la colada. Cada tres semanas se cambiaban las sábanas de todas las camas. Eran de lino y de mal lavar, por eso hacían la colada de la siguiente manera: en el fondo del barreño ponían unos cuantos troncos de boj, encima las sábanas y toda la ropa blanca, seguidamente un trapo de hilo viejo para tapar la ropa, encima de éste unas ramas de romero, hinojo o laurel para oler bien, otro trapo viejo y al final una capa de ceniza; a continuación echaban agua caliente encima y cuando se enfriaba abrían el tapón del barreño, recogiendo el agua con una gran vasija de cobre y la echaban a la riera. Esta operación duraba dos días y las sábanas salían de lo más blancas y olorosas, después iban a la reguera de molino y las enjuagaban bien, todavía hacía falta dos días más para secarlas.”

 

Maria de Can Peradalta del Plano de San Juan (Sant Martí de Llémena)

fragmento extraído de su blog: http://recordsdelmoli.blogspot.com.es/2014/05/el-dia-dia-al-moli.html

 

 

En estos espacios de enjuague, iban con el barreño o el cubo muy lleno de ropa, y aunque el agua estuviera helada, tuvieran las manos llenas de sabañones o les hiciera daño la espalda, tenían que remover la ropa mojada y pesada, y enjuagarla. Acabada la colada, volvían a llenar el cubo con la ropa limpia y mojada, y rehacían el camino hacia casa con la espalda muy derecha y el cubo en la cabeza, para después tenderla para que se secara. Algo así:

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http://delsaesperides.blogspot.com.es/2011/04/las-lavanderas.html

 

Con la aparición de la pastilla de jabón, transportable, hecha con cenizas y grasas (ver elaboración de jabón para la colada en la pestaña casa y decoración), el proceso de hacer la colada pasó directamente a la, riera, o en las fuentes, torrentes o balsas. Primero de rodillas, y con la construcción de los lavaderos de las casas, después ya pudieron lavar la ropa de pie.

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Enseres para lavar ropa

http://llibredelafesta2010.blogspot.com.es/http://llibredelafesta2010.blogspot.com.es/

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Mujer lavando en lavadero

http://www.bonvent.cat/el-sabo-de-marsella-alguns-consells-valuosos-per-rentar-la-roba-ii/

 

 

Era inevitable pues, que las que iban a lavar juntas convirtieran los lugares en tertulias y confidencias para aligerar el trabajo pesado. De estos encuentros nacieron muchas expresiones y frases hechas populares catalanas como “fer safareig”, refiriéndose a los chismes que se explicaban entre ellas, “lavar la ropa sucia en casa”, haciendo mención a solucionar los problemas en casa, o “haber ropa tendida” haciendo alusión a que había algún peligro o alguien más escuchando lo qué se decía.

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Mujeres lavando ropa en el fregadero

http://allausz.blogspot.com.es/2010/07/men-recordo-xxii.html

 

A pesar de todo, era una tarea muy laboriosa. Y después de tender y enjuagar la ropa, se tenía que repasar y coser en el supuesto de que estuviera rasgada, plancharla (con plancha de hierro calentada a las brasas), plegarla y guardarla en los armarios, arcas o baúles, con un ramito de romero, tomillo o espliego. No era de extrañar pues, que la colada fuera hecha pocas veces (dependía de cada familia).

 

Un proceso de lavar la ropa aprendido de madres a hijas, de abuelas a nietas, en que no había nada ni se tiraba nada. Incluso se convirtió para algunas en un oficio, el de lavandera. Las casas adineradas, o que no podían atender la colada por lo que fuese, contrataban una para que les hicieran la ropa. Había algunas que trabajaban sólo para una casa, y otras que hacían varías, pero el hecho es que, era un oficio en la sombra.

 

Poco a poco, se hizo llegar el agua y la corriente hacia las casas, primero a la parte baja del Valle, y después la alta. Pero no hace tanto de tiempo de esto, no fue hasta finales de los años sesenta, principios de los setenta que llegó la electricidad por todo el Valle. Y como consecuencia, la lavadora en muchos hogares, aparatos extraños que les entraban en casa para aligerar mucho el trabajo y que quedaban embobadas mirando como giraba el tambor con la ropa.

 

Hoy en día casi ya todo el mundo lava la ropa en casa, donde este electrodoméstico se ha hecho imprescindible y ha permitido que, sólo pulsando un botón, se lave, enjuague y centrifugue la ropa de forma automática, haciéndonos que quede muy lejano el hecho de lavar de forma tradicional. Hasta no hace mucho, algunas de las mujeres actuales que voltean entre los sesenta y ochenta años en el Valle, todavía se encontraban en estos rincones para lavar la ropa, todo y la aparición de la lavadora hacía ya años. Eso sí, no hacían el jabón, ya lo traían comprado. Y es que, a pesar de la tarea fastidiosa de hacer la colada, aquellos ratos juntas de encuentro para hacer “safareig”(darle al palique) son todavía muy añoradas…

 

Después de años de ser abandonados, espacios para lavar como paseras de rieras, torrentes, lavaderos o fuentes en muchos lugares de Cataluña, son recuperados como zonas de ocio en un contexto de patrimonio etnológico cultural. Los más públicos, señalizados y explicados, con fotografías antiguas, revalorizando los espacios y difundiendo este antiguo oficio doméstico.

 

En el Valle del Llémena todavía no se ha llegado a hacer; una deuda con este oficio a tener en cuenta. A pesar de que hoy en día muchos lavaderos, regueras o balsas de las casas, restan reutilizados como piscinas de uso privado, algunos de ellos, todavía, quedan olvidados.

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Embalse de Can Sala de Granollers de Rocacorba reconvertida en piscina

Foto treta de:https://www.facebook.com/435913713168586/photos/pb.435913713168586.-2207520000.1427190900./788198267940127/?type=3&theater

Imatge

Antiguo lavadero reconvertido en espacio de ocio de Can Roca, Llorà (Sant Martí de Llémena)

http://www.elnusdepedra.com/arxius/gfoto_26454889981f2aba5b5da19d02daa483__jml1042%20(Copiar).jpg

 

 

 
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